
El Escapulario
El escapulario es un signo de la espiritualidad mariana que nutre la devoción de los creyentes y los hace sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en sus vidas. Es esencialmente un «hábito» que asocia a quienes lo reciben, de forma más o menos estrecha, con la Orden del Carmen, dedicándose al servicio de Nuestra Señora para el bien de toda la Iglesia.
Significado y Simbolismo
El signo del escapulario evoca dos verdades fundamentales:
- Protección Constante de la Santísima Virgen: No solo durante el camino de la vida, sino también en el momento de pasar a la plenitud de la gloria eterna.
- Compromiso con la Devoción Mariana: La devoción a María no se limita a oraciones u homenajes ocasionales, sino que debe convertirse en un «hábito», es decir, una orientación permanente de la propia conducta cristiana. Esto se teje con la oración, la vida interior, la recepción frecuente de los sacramentos y la práctica concreta de las obras de misericordia espirituales y corporales.
De esta manera, el escapulario se convierte en un signo de la «alianza» y la comunión recíproca entre María y los fieles. Concretamente, traduce el don de su Madre que Jesús dio en la Cruz a Juan y, a través de él, a todos nosotros, y la encomienda del apóstol amado y de nosotros a ella, que se convirtió en nuestra Madre espiritual.
Origen y Difusión
La historia de la piedad mariana incluye la devoción a varios escapularios, siendo el más común el Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Su uso es verdaderamente universal y es una de esas prácticas piadosas recomendadas por el Magisterio a lo largo de los siglos. El Escapulario de Monte Carmelo es una forma reducida del hábito religioso de la Orden de los Frailes de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.
Según una piadosa tradición, la Santísima Virgen se apareció a San Simón Stock en Cambridge, Inglaterra, el 16 de julio de 1251. En respuesta a su súplica de ayuda para su oprimida orden, ella se le apareció con un escapulario en la mano y le dijo: «Toma, hijo amado, este escapulario de tu orden como insignia de mi cofradía y para ti y todos los Carmelitas un signo especial de gracia; quien muera con esta vestidura, no sufrirá el fuego eterno. Es el signo de salvación, una salvaguardia en los peligros, una prenda de paz y de la alianza». Aunque la forma precisa de esta tradición aparece por primera vez en 1642, su contenido general sigue siendo una tradición piadosa fiable, indicando que San Simón Stock recibió una promesa sobrenatural de protección especial de la Santísima Virgen para su orden y para quienes llevaran el hábito Carmelita.
Imposición del Escapulario
El escapulario es impuesto mediante un rito especial de la Iglesia, que lo describe como «un recordatorio de que en el Bautismo hemos sido revestidos de Cristo, con la asistencia de la Santísima Virgen María, solícita por nuestra conformación al Verbo Encarnado, para alabanza de la Trinidad, podamos llegar a nuestra morada celestial llevando nuestra vestidura nupcial». La imposición del escapulario debe celebrarse con la seriedad de sus orígenes, no debe ser improvisada, y debe ir precedida de un período de preparación en el que los fieles sean conscientes de la naturaleza y los fines de la asociación a la que están a punto de unirse y de las obligaciones que asumen.
Otros Escapularios
Además del Escapulario Marrón de Nuestra Señora del Monte Carmelo, existen otros escapularios en uso entre los fieles, como:
- El Escapulario Negro de los Siete Dolores de María: Asociado a la Orden de los Siervos de María (Servitas).
- El Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción: Originado por la Venerable Úrsula Benicasa, fundadora de la Orden de las Monjas Teatinas.
- El Escapulario Rojo de la Pasión: Su origen se atribuye a una aparición de Jesucristo a una Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl en 1846.
- El Escapulario de la Santísima Virgen María bajo el título de «Auxilio de los Enfermos».
Cuando estos escapularios se unen y se usan como uno solo, se les llama los «cinco escapularios». El escapulario marrón es el más conocido y otorga a quien lo lleva los mayores privilegios e indulgencias.