El Hermano James Miller o Hermano Santiago, nace en una familia de granjeros cerca de Stevens Point, Wisconsin, el 21 de septiembre de 1944. Realiza sus estudios elementales, y de secundaria en la escuela Pacelli, donde conoce a los Hermanos por primera vez.

Ingresa en el Noviciado Menor de Missouri, en septiembre de 1959. Después de tres años fue admitido como Postulante en el Noviciado, y en agosto de 1962 recibió el Hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Pronuncia sus Primeros Votos el 31 de agosto de 1963 y posteriormente pasó al Escolástico en donde continuó sus estudios de español, religión, inglés y obtuvo el diploma universitario de Bachiller en mayo de 1966.

Estuvo destinado durante tres años en la Escuela Secundaria de Cretin, en San Pablo, Minnesota, en donde además de impartir clases atendía el mantenimiento de la escuela y entrenaba un equipo de fútbol de estudiantes.

En agosto de 1969, después de emitir Votos Perpetuos, fue enviado a la escuela misionera de los Hermanos en Bluefields, Nicaragua, donde fue director. Bajo su guía la escuela pasó de 300 a 800 alumnos. Aceptó además el encargo de dirigir la construcción de diez nuevas escuelas rurales. Los superiores religiosos le hicieron salir de Nicaragua en julio de 1979, en la época de la revolución sandinista. Se temía que el hecho de haber trabajado con el gobierno saliente de Somoza pudiera causarle riesgos.

En enero de 1981 fue destinado a Guatemala, al Colegio La Salle en Huehuetenango y trabajó también en el Centro Indígena, en el que jóvenes mayas de las zonas rurales estudiaban y se formaban en agricultura.

En la tarde del 13 de febrero de 1982 cuando trabajaba en un muro del Centro Indígena, recibió varios disparos que lanzaron tres hombres con los rostros cubiertos. Murió al instante. Los intentos de identificación de los asesinos no tuvieron éxito. Sin duda que su implicación en el trabajo a favor de los jóvenes mayas de esta región parecía no gustar a alguien.

En una de sus últimas cartas antes de morir, muestra lo consciente que era de la situación política de Guatemala y de las posibles consecuencias que podrían seguirse para él. Así lo escribía en enero de 1982: “Personalmente estoy harto de violencia, pero sigo sintiéndome profundamente comprometido con los pobres que sufren en América Central… Cristo es perseguido a causa de nuestra opción por los pobres. Conscientes de los numerosos peligros y dificultades, seguimos trabajando con fe y esperanza y confiando en la Providencia de Dios”.

Más adelante decía: “Soy Hermano de las Escuelas Cristianas desde hace casi veinte años, y mi compromiso en la vocación crece más y más con mi trabajo en América Central. Pido a Dios la gracia y las fuerzas de servirle fielmente entre los pobres y oprimidos de Guatemala. Dejo mi vida a su Providencia y pongo mi confianza en Él”

Murió un mes después de escribir esta carta. El Hermano Santiago, fue beatificado el sábado 7 de diciembre de 2019, en la Ciudad de Huehuetenango.