Consagración del Rey del Universo

Es indudable que el Domingo de Ramos 4 de abril de 1993 se constituye como una fecha inolvidable para todos los fieles devotos que año con año demuestran su amor, su fe y su devoción a la Muy Venerada Imagen de Jesús Nazareno de los Milagros. Ese día se llevó a cabo una de las celebraciones más imponentes para el pueblo católico guatemalteco en los últimos años, puesto que en una ceremonia eclesial sin precedente en la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, el Ilustrísimo y Reverendísimo Arzobispo de Guatemala, Monseñor Próspero Penados del Barrio, consagró y coronó a Jesús Nazareno de los Milagros, una de las imágenes más queridas por la feligresía guatemalteca.
El proceso que culmina con la apoteósica celebración del acto consagratorio se inició el 1 de noviembre de 1992, cuando Monseñor Tomás Barrios Sánchez, en su calidad de Canónigo Rector del Templo del Señor San José eleva al Arzobispo de Guatemala su petición formal para la consagración de Jesús Nazareno de los Milagros, considerando no sólo el valor histórico y artístico que encarna en dicha imagen, sino las múltiples demostraciones de fe y amor a Jesucristo que el pueblo católico guatemalteco ha hecho patente mediante su devoción a esta insigne imagen.
El día 16 de noviembre del mismo año, Monseñor Próspero Penados del Barrio atiende favorable y benignamente a dicha petición y establece el Domingo de Ramos 4 de abril de 1993 como fecha propicia para celebrar públicamente el rito de consagración, por lo que se inician los jubilosos preparativos para tan importante acontecimiento.

Fotografía Archivo Asociación de Jesús Nazareo de los Milagros, Santuario Arquidiocesano del Señor San José

Un intenso trabajo catequético se pone en marcha, a fin de que la Consagración de Jesús de los Milagros se constituya como un momento especial de fortalecimiento de la fe y las virtudes cristianas en todos los fieles cercanos al templo de San José. Monseñor Tomás Barrios Sánchez, en repetidas ocasiones, se encarga de explicar las profundas implicaciones del acto consagratorio en la vida personal de todos los fieles de Jesús Nazareno de los Milagros, mientras la Comisión de Consagración (integrada por los señores Víctor Manuel Chinchilla, Francisco Gerardo Martínez, Hugo Armando Mérida y Roberto Castillo Girón) se encarga de preparar toda la logística correspondiente a un hecho de tal importancia y magnitud.
Las actividades previas al acto de consagración incluyeron un acto cultural en homenaje a Jesús Nazareno de los Milagros, el cual se llevó a cabo la noche del jueves 25 de marzo de 1993 en un conocido hotel capitalino. En él participaron autoridades de la Arquidiócesis de Guatemala, conjuntos corales e importantes académicos e historiadores que, mediante la exposición de diversos temas, pusieron de manifiesto la enorme importancia que la venerada imagen de Jesús de los Milagros tiene dentro de la historia, la cultura, las tradiciones y la fe de los guatemaltecos.
El tan esperado día ha llegado. En horas de la mañana de ese caluroso e inolvidable Domingo de Ramos, el Nazareno de los Milagros abandona su templo como de costumbre, acompañado de una multitud que está a punto de presenciar un acto singular. Su tradicional procesión se desarrolla como de costumbre, y la emoción aumenta cuando las andas del Señor se aproximan a la Plaza Mayor de la Ciudad. Es entonces cuando inicia la solemne ceremonia, de acuerdo con el riguroso programa que se describe a continuación:

1. A las 11:30 horas se hace presente el protocolo ceremonial eclesiástico, presidido por el Arzobispo de Guatemala, Monseñor Próspero Penados del Barrio, quien hace su ingreso a la Plaza Mayor precedido de su séquito.
2. Mientras esto sucede, la Consagrada Campana Mayor de la Santa Iglesia Catedral deja oír su pausado y solemne tañer.
3. Faltando 15 minutos para las 12:00, la majestuosa anda que porta a Jesús Nazareno de los Milagros hace su ingreso a la Plaza Mayor de la Ciudad de Guatemala en hombros del Escuadrón de Romanos, mientras la Banda del Colegio San Sebastián interpreta la marcha San Sebastián, el Pretoriano.
4. La insigne imagen de Jesús Nazareno de los Milagros se sitúa frente a la Santa Iglesia Catedral, mientras la brillantez de un sol esplendoroso ilumina a la multitud expectante.

Fotografía Archivo Asociación de Jesús Nazareo de los Milagros, Santuario Arquidiocesano del Señor San José

5. El Arzobispo consagrante desciende de su sede (bellamente decorada con un palio morado), e inicia el solemne rito de Consagración, asistido por los prelados Monseñor Tomás Barrios Sánchez y Monseñor Marco Aurelio González Iriarte. Se deja escuchar el himno litúrgico Veni Creator Spiritus, mientras el Señor Arzobispo unge con el Santo Crisma la cabeza, las manos y los pies del Nazareno de los Milagros. Acto seguido, bendice las cruces conmemorativas de la consagración y la nueva corona de espinas con que la insigne imagen será solemnemente coronada. Terminada la bendición, impone las cruces conmemorativas.
6. El rito concluye con la incensación de la imagen ahora consagrada del Rey del Universo.
7. Su Santidad, el papa Juan Pablo II, se hace presente en la persona de su digno representante, Monseñor Juan Bautista Morandini, quien dirige un mensaje vivamente emocionado a la feligresía católica.
Desde ese memorable día en adelante, el pueblo católico guatemalteco encuentra en la Consagrada imagen de Jesús Nazareno de los Milagros un instrumento privilegiado para avivar la fe personal y para entrar en contacto con Jesucristo Vivo.

Fotografía Archivo Asociación de Jesús Nazareo de los Milagros, Santuario Arquidiocesano del Señor San José

 

Información por Asociación de la CI de Jesús Nazareno de los Milagros, Rey del Universo del Santuario Arquidiocesano del Señor San José