El Bautismo del Señor
El Bautismo de Jesús en el Jordán no es solo un evento histórico, sino un momento teológico fundamental que la Iglesia Católica celebra como el cierre del tiempo de Navidad y el inicio de la vida pública de Cristo. Aunque Jesús, siendo Dios, no tenía pecado ni necesidad de arrepentimiento, este acto está cargado de un profundo simbolismo salvífico.
1. ¿Por qué se bautizó Jesús si no tenía pecado?
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 536), el bautismo de Jesús es la aceptación y el comienzo de su misión como el «Siervo sufriente». Al sumergirse en las aguas del Jordán, Jesús no es purificado por el agua; más bien, Él santifica el agua para nosotros.
Solidaridad con el hombre: Jesús se pone en la fila de los pecadores, cargando simbólicamente con el peso de nuestras faltas.
Cumplir toda justicia: Como le dice a Juan el Bautista: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia» (Mateo 3, 15). Esto significa someterse a la voluntad del Padre y al plan de redención.
2. La Manifestación de la Santísima Trinidad
Uno de los aspectos más importantes para la doctrina católica es que este evento es una Teofanía, es decir, una manifestación de la naturaleza de Dios como Trinidad. Los Evangelios describen tres elementos clave:
| Elemento | Significado Teológico |
| Cielos abiertos | La reconciliación definitiva entre Dios y la humanidad; el cielo ya no está cerrado para el hombre. |
| El Espíritu Santo (Paloma) | La unción mesiánica. Jesús es el «Ungido» por el Espíritu para su misión profética, real y sacerdotal. |
| La voz del Padre | «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias». El Padre confirma la filiación divina de Jesús. |
3. El Vínculo con nuestro Bautismo
Para los católicos, el bautismo de Cristo es el modelo de nuestro propio sacramento. San Gregorio Nacianceno afirmaba: «Cristo se ilumina con el bautismo, iluminémonos con Él; se sumerge, sumerjámonos con Él para subir con Él».
- Muerte y Resurrección: La inmersión en el agua simboliza la muerte al pecado y el surgimiento a una «vida nueva».
- Filiación Adoptiva: Así como el Padre llamó a Jesús «Hijo», en nuestro bautismo somos adoptados como hijos de Dios.
- Incorporación a la Iglesia: El bautismo nos hace miembros del Cuerpo Místico de Cristo.


