El Santísimo Nombre de Jesús

El Santísimo Nombre de Jesús no es solo una designación verbal; en la tradición católica, es una poderosa realidad teológica, una oración abreviada y un refugio espiritual. La Iglesia dedica el mes de enero a esta devoción, celebrando su fiesta propia el 3 de enero

El Poder y la Gloria del Santísimo Nombre de Jesús

  1. El Origen Divino del Nombre
    A diferencia de otros nombres impuestos por voluntad humana, el nombre de Jesús fue traído del cielo. Según el Evangelio de San Lucas, el Arcángel Gabriel lo comunicó a la Virgen María: «Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (Lc 1, 31).

En hebreo, Yeshua significa «Yahveh salva» o «Salvador». Por tanto, el nombre de Jesús define su esencia y su misión: la redención de la humanidad. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 430), el nombre de Jesús significa que el Nombre de Dios mismo está presente en la persona de su Hijo hecho hombre.

  1. Fundamento Bíblico y Teológico
    La base de esta devoción se encuentra principalmente en las cartas de San Pablo, especialmente en el «Himno a la Kénosis» de la Epístola a los Filipenses:

«Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.» (Fil 2, 10-11).

La Iglesia enseña que el nombre de Jesús es:

Omnipotente: Es a través de este nombre que se realizan milagros y se expulsan demonios (Mc 16, 17).

Único: «No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que debamos salvarnos» (Hechos 4, 12).

Mediador: Toda oración litúrgica de la Iglesia concluye con la fórmula: «Por nuestro Señor Jesucristo».

  1. Grandes Promotores de la Devoción
    A lo largo de los siglos, varios santos han profundizado en la dulzura y el poder de este nombre:

San Bernardo de Claraval: En sus sermones sobre el Cantar de los Cantares, describió el nombre de Jesús como «miel en la boca, melodía en el oído y júbilo en el corazón».

San Bernardino de Siena: Fue el gran apóstol del nombre de Jesús en el siglo XV. Solía mostrar a las multitudes una tabla con el monograma IHS (las tres primeras letras del nombre de Jesús en griego: Iesus Hominum Salvator) rodeado de rayos de sol.

San Juan de Capistrano: Compañero de San Bernardino, promovió el uso del monograma para reemplazar símbolos de facciones políticas y divisiones en las ciudades italianas.

  1. El Monograma IHS
    El símbolo más extendido de esta devoción es el IHS. Originalmente una abreviatura de IHΣOYΣ (Jesús en griego), con el tiempo se le asignaron significados en latín, siendo el más común Iesus Hominum Salvator (Jesús Salvador de los Hombres). La Compañía de Jesús (Jesuitas) lo adoptó como su emblema oficial, añadiendo a menudo una cruz sobre la «H» y tres clavos debajo.
  2. Beneficios Espirituales
    Según la tradición católica, la invocación devota del Nombre de Jesús:
  • Consuela en las aflicciones.
  • Fortalece ante las tentaciones.
  • Protege contra el poder del maligno.
  • Obtiene la remisión de pecados veniales si se pronuncia con contrición.

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