El santo que cura la garganta
Cada 3 de febrero, miles de personas alrededor del mundo se someten a un ritual particular: dos velas cruzadas sobre el cuello y una oración susurrada. Es la festividad de San Blas, obispo y mártir, cuya figura ha trascendido lo religioso para convertirse en un símbolo de protección de la salud.
¿Quién fue San Blas?
Blas de Sebaste fue un médico y obispo en Armenia durante el siglo IV. Según la tradición, era conocido por su don de sanación tanto para personas como para animales. Su martirio ocurrió bajo las persecuciones del emperador Licinio, pero lo que cimentó su fama eterna fue un milagro específico.
Mientras era llevado a prisión, Blas salvó a un niño que se asfixiaba con una espina de pescado que se le había quedado atravesada en la garganta. Desde ese momento, se le invocó como el protector oficial contra las afecciones de la laringe.
El Ritual: La Bendición de las Gargantas
La tradición más icónica de este día es el rito de la bendición. Aunque las formas varían según la región, el núcleo es el mismo:
- Las velas cruzadas: el sacerdote coloca dos velas (bendecidas el día anterior, en la Candelaria) en forma de «X» alrededor de la garganta del fiel.
- La oración: se recita una fórmula que suele decir: «Por la intercesión de San Blas, obispo y mártir, Dios te libre de los males de garganta y de cualquier otro mal».
- El aceite: en algunos lugares, se utiliza un algodón con aceite bendecido para signar la garganta.
Curiosidades
Patrón de los Otorrinos: debido a su historia, es el santo patrón oficial de los médicos especialistas en garganta, nariz y oídos.
El refrán popular: «Por San Blas, la cigüeña verás» (haciendo referencia al retorno de las aves migratorias con el fin del invierno más crudo).
San Blas no es solo una fecha en el santoral; es el día en que la voz, nuestra herramienta de comunicación más humana, recibe un momento de cuidado y veneración.


