Fray Augusto Ramírez Monasterio será Beatificado
En una decisión que ha llenado de júbilo a la comunidad católica guatemalteca, el Papa ha autorizado la promulgación del decreto que reconoce el martirio del fraile franciscano Augusto Rafael Ramírez Monasterio, asesinado en 1983. Con este paso, el religioso se encamina a los altares como nuevo beato de la Iglesia, siendo reconocido como un «mártir de la fe».
Un sacrificio por el sigilo sacramental
Fray Augusto, quien fuera guardián y párroco del emblemático templo de San Francisco el Grande en La Antigua Guatemala, entregó su vida en uno de los periodos más cruentos del conflicto armado interno del país. Según los registros históricos y la documentación del Dicasterio para las Causas de los Santos, el fraile fue víctima de persecución y tortura por su fidelidad al Evangelio y, especialmente, por su firme defensa del secreto de confesión.
En junio de 1983, el religioso fue secuestrado por primera vez tras haber brindado auxilio espiritual a un campesino buscado por las fuerzas de seguridad. Pese a las presiones y torturas para que revelara lo escuchado en el sacramento, Fray Augusto se mantuvo firme. Aunque fue liberado inicialmente, rechazó las ofertas de exilio de su familia, afirmando: «Dios sabe cómo protegerme; acepto lo que Él me mande».
El desenlace de un mártir
El 7 de noviembre de 1983, el odio a la fe cobró su vida. El fraile fue interceptado nuevamente y, tras un intento desesperado por escapar de sus captores en pleno centro de la Ciudad de Guatemala, fue asesinado de varios disparos. Su cuerpo fue hallado con evidentes signos de tortura, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia pacífica y la labor humanitaria de la Iglesia en favor de los más desprotegidos.
Hacia la ceremonia de beatificación
Al ser reconocido oficialmente como mártir acelera el proceso para su pronta proclamación.
La noticia ha sido recibida con campanas y oraciones en la parroquia de San Francisco el Grande, donde los fieles aún recuerdan al «padre Augusto» por su carisma, su amor a la música y su incansable trabajo por los jóvenes y los pobres. Se espera que en los próximos meses la Conferencia Episcopal de Guatemala y la Orden Franciscana anuncien la fecha y el lugar de la solemne ceremonia de beatificación.
Dato clave: Fray Augusto se une a la lista de mártires guatemaltecos reconocidos por la Santa Sede, como el Hermano Pedro y los mártires de Quiché, reafirmando el legado de una Iglesia que, en palabras del Vaticano, «no huyó ante el peligro por amor a sus ovejas».


