A 15 días de la beatificación de los tres presbíteros españoles y siete compañeros laicos guatemaltecos asesinados por odio a la fe, entre 1980 y 1991, Monseñor Bianchetti dirige un mensaje a las comunidades de la diócesis, “memoria viva” de los mártires.

Alina Tufani – Ciudad del Vaticano

“A lo largo de los años las comunidades de nuestra diócesis han mantenido viva la memoria de quienes han entregado su vida después de haber seguido a Jesús en la misión de hacer que el Reino de Dios se hiciera presente en sus comunidades”. Con estas palabras inicia la carta de monseñor Rosolino Bianchetti Boffelli, Obispo de Quiché, a pocos días de la beatificación, el 23 de abril, de los llamados “Mártires de Quiché”.

El 23 de enero de 2020, el Papa Francisco autorizó la publicación de los decretos de reconocimiento del martirio de 3 sacerdotes y 7 laicos, entre ellos un niño de 12 años, asesinados por odio a la fe entre 1980 y 1991. Se trata de los presbíteros José María Gran Cirera, Faustino Villanueva, Juan Fernández, misioneros españoles de la congregación del Sagrado Corazón de Jesús, y de Juanito, Rosalío, Miguel, Reyes, Tomás, Nicolás y Domingo, siete compañeros laicos guatemaltecos, todos asesinados en El Quiché, en el marco de un régimen militar y un conflicto armado que inició en los años 60’ y concluyó en 1996 con los acuerdos de paz.

En su carta, publicada por la red de Radios católicas de Quiche, monseñor Bianchetti  reitera que se trata de una “memoria latente y más viva que nunca”, gracias a la cual se pudo reconstruir la entrega hasta la muerte de esos mártires, con el testimonio de fieles que no solo pudieron convivir y trabajar “codo a codo” con ellos, sino dar un conocimiento más profundo acerca de sus vidas de fe y de cómo, en medio de una situación muy difícil, pudieron decir sí al Señor.

“Este material ampliado con otras declaraciones fue entregado a Roma en la Congregación de la Causa de los Santos en el mes de marzo de 2013. Toda esta información que salió de las comunidades en donde trabajaron los tres sacerdotes y los siete laicos, sirvió como base para que hoy nuestra Iglesia, por medio del Papa Francisco, los reconozca como mártires”, escribe mons. Bianchetti.

El obispo de Quiché, habla del reconocimiento del martirio por la Santa Sede, como una noticia que llena de esperanza a la Iglesia que camina en Quiché, “tierra regada con la sangre” de sus mártires.

“Su vida se caracterizó por las obras como promotores de la justicia, de la paz y de una vida que estuviera de acuerdo al proyecto de Dios, nuestro Padre; impulsados por el amor a la verdad, la justicia, la libertad y por los pobres y excluidos”, explica. Todo ello, explica, desde sus propias comunidades en las que quisieron construir una vida más digna, en ese momento disminuida por las injusticias, la codicia y la discriminación.

“Hasta el día de su martirio trataron de abrir espacios para ofrecer a todos una alternativa de vida frente a políticas gubernamentales de muerte expresadas mediante la represión, los secuestros y las masacres”, afirma el prelado.

Monseñor Bianchetti recuerda que los mártires se pusieron al servicio del Reino de Dios en medio de una “persecución declarada a la Iglesia”, sin que se  “echaran para atrás”, a pesar de las amenazas de muerte.

“Nuestros mártires fueron hombres fieles a su vocación cristiana en las circunstancias históricas en las que les tocó vivir, se fueron santificando viviendo en el mundo sin ser esclavos de la mentira, las injusticias y la deshumanización” enfatiza el obispo. Y más adelante agrega: “Soñaron y se empeñaron para construir una Guatemala distinta, fundada sobre los cimientos de la verdad, la justicia y el amor fraterno”

Al sostener que los Mártires de Quiché dieron sus vidas para que se mantenga viva en las comunidades  “la esperanza y el compromiso que nos ha dejado el Señor Jesús, el obispo llama a los fieles guatemaltecos a “fijar su corazón en el testimonio de nuestros mártires”  y al mismo tiempo continuar “la tarea que ellos marcaron con su propia sangre”.