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Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación: Le damos gracias a Dios ya que en familia vamos a iniciar, un año más, el rezo de la Corona de Adviento. Con alegría y devoción cristiana, vamos a ir iluminando poco a poco el camino que nos conducirá a Jesús, que es la verdadera luz que ilumina al mundo y particularmente a nuestras familias.

Oración inicial: Señor Jesús, queremos empezar este camino de preparación a la Noche Buena y a la vez, reconocerte como la luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Que por tu infinita misericordia abramos nuestros corazones al nacimiento de Jesús. Amén.

Canto: Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento.

Bendición de la corona: (Lo puede hacer el papá o mamá, o bien el mayor de la familia.) Señor, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta corona, para que nos recuerde domingo a domingo que debemos estar despiertos, esperando a Cristo que nos trae la salvación. No dejes que los males que nos rodean nos impidan construir una mejor familia, y desde este amor, iluminar al mundo de Tu luz. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Oración frente a la corona: (Algún integrante de la familia enciende la primera vela morada. Cada vez se asignará a alguien distinto). Encendemos Señor esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque Tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús. Ven, que te esperamos!

Canto: Entonamos otra estrofa del canto

Lectura del Evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Guía: Palabra del Señor
Todos: Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación: A la luz de esta lectura, vemos cómo el Adviento nos prepara no solamente para celebrar el Nacimiento de Jesús en Belén, sino también a meditar en los tiempos finales, en la parusía. De esa cuenta pensemos que tenemos que vivir en gracia y estar ciertos, con esperanza, de que le resucitaremos al Señor en el día final.

Se puede hacer un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y dialogar en familia con estas preguntas: ¿Qué actos concretos estamos realizando, en nuestra vida cotidiana, que nos ayuden a tener un corazón dispuesto para recibir a Jesús en esta Navidad? ¿He pensado, con esperanza, en la vida eterna y el final de los tiempos?

Peticiones: A cada petición respondemos: ¡Ven, Señor, te esperamos!

-Para que tu luz nos haga salir de la oscuridad.
-Para que tu presencia nos quite los temores.
-Para que tus enseñanzas orienten nuestra vida.
-Se pueden agregar otras peticiones, especialmente aquellas intenciones particulares de cada familia.

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría. Se agrega “Bajo tu amparo”. Se cierra con Gloria al Padre y al Hijo….

Oración final: Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén.

Saludo fraternal y Canto: Se entona un canto de navidad y se motiva a que todos los reunidos se den un abrazo. Si así lo desean, se puede compartir un panecillo a manera de convivencia familiar.