Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación: Con alegría volvemos a reunirnos en familia. Nos damos cuenta que el tiempo avanza y poco a poco la Navidad se acerca. Qué bello es reunirse y hacer comunidad e ir iluminando semana tras semana el camino hacia el nacimiento de Jesús. Un camino que lo haremos acompañados de La Palabra del Señor, y de signos muy representativos como la coronita, las velas, los cantos, los colores y el don maravilloso de estar juntos.

Oración inicial: Señor Jesús, ilumínanos con El Espíritu Santo para que a imitación de Juan el Bautista preparemos los caminos hacia la celebración de la Navidad; y que con firmeza anunciemos el Evangelio para que estos días de preparación sean santificados a través de nuestras obras. Amén.

Canto: Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Oración frente a la corona: (Algún integrante de la familia enciende la primera vela morada e inmediatamente enciende la segunda, igualmente morada.) Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto. La humildad entera se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!

Canto: Entonamos otra estrofa del canto.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (1,1-8):

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra del Señor

Guía: Palabra del Señor
Todos: Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación: Meditamos en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialogamos en familia con estas preguntas: ¿Qué piedras encontramos en el camino que nos impiden llegar a Jesús? ¿Por qué es necesaria la conversión para el perdón de los pecados?

Peticiones: A cada petición respondemos: ¡Señor, cambia nuestro corazón!
-Porque somos egoístas y orgullosos…
-Porque nos cuesta perdonar las ofensas…
-Porque somos envidiosos y celosos…
-Se pueden agregar otras peticiones e intenciones de la familia.

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría. Se agrega “Bajo tu amparo” y Gloria…

Oración final: Querida Virgen María, Tú sabes que nuestro camino al corazón está lleno de piedras, que no dejan que tu Hijo Jesús pueda venir a nosotros. Te pedimos tu ayuda para sacar estos obstáculos del camino y permitir que Él pueda nacer en nosotros esta Navidad. Amén”.

Saludo fraternal y Canto: Se entona un canto de navidad y se motiva a que todos los reunidos se den un abrazo. Si así lo desean, se puede compartir un panecillo a manera de convivencia familiar.