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Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación: ¡Ya estamos en la tercera semana de Adviento! A este domingo se le conoce como “de la alegría” En la segunda lectura de la Misa, san Pablo a los filipenses nos dice: Alégrense siempre en el Señor, se los repito, alégrense. Tengamos presente hoy, que la razón más grande de nuestra alegría es Jesús que ya está entre nosotros y esperamos su segunda venida. Este domingo se nos recuerda que la Navidad que festejamos todos los años nos trae a la memoria, que Jesús vino al mundo a través de María.

Oración inicial: Señor Jesús, no dejes que la alegría de tu presencia se borre de nuestro corazón. Que la razón de nuestra alegría sea siempre el sentirnos amados por Ti. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén”.

Canto: Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Oración frente a la corona: (Algún integrante de la familia enciende las dos primeras candelas moradas. En este tercer domingo se enciende la candela rosada.) En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar. Preparad sus caminos, porque ya se acerca. Adornad vuestra alma como una novia se engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero. Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor”.

Canto: Entonamos otra estrofa del canto.

Lectura del Evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 10-18.

En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?”. Él contestó: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”.
También acudían a Él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿Qué tenemos que hacer nosotros?”. Él les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿Qué tenemos que hacer?”. Él les dijo: “No extorsiones a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”.
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en las manos para separar el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena Nueva.

Guía: Palabra del Señor
Todos: Gloria a Ti Señor, Jesús.

Meditación: Meditemos en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialoguemos en familia con esta pregunta ¿Qué actitudes y gestos son los que alegran nuestro corazón?

Peticiones: A cada petición respondemos: ¡Señor, que no perdamos la alegría!

-Cuando el dolor nos golpea y nos cuesta levantarnos…
-Cuando sentimos que somos despreciados y maltratados…
-Cuando nos falta el trabajo y el pan de cada día…
-Se pueden agregar otras peticiones e intenciones de la familia.

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría. Se agrega “Bajo Tu amparo…” y Gloria al Padre….

Oración final: Querida Madre de Dios, que viviste con alegría los nueve meses de tu Adviento llevando al Niño Dios en tu seno, ayúdanos con tu oración para que no se borre nunca de nuestro corazón la alegría que nos trae Jesús. Amén.

Saludo fraternal y Canto: Se entona un canto de navidad y se motiva a que todos los reunidos se den un abrazo. Si así lo desean, se puede compartir un panecillo a manera de convivencia familiar.