La Bendición de la Epifanía
La festividad de la Epifanía del Señor, celebrada tradicionalmente el 6 de enero, marca la manifestación de Jesucristo al mundo entero, representada en la llegada de los Reyes Magos. En la tradición católica, esta fecha no solo se vive en el templo, sino que se traslada al hogar a través de una antigua y hermosa costumbre: la bendición de la Epifanía.
Este ritual, rico en simbolismo, busca consagrar el lugar donde vive la familia y pedir la protección de Dios para todos sus habitantes durante el nuevo año.
El Significado de «C+M+B»
El elemento más distintivo de esta bendición es la inscripción que se realiza sobre el dintel de la puerta principal con una tiza bendecida. La fórmula para el año 2026 sería:
20 + C + M + B + 26
Esta inscripción tiene un doble significado profundo:
Los Nombres de los Magos: Tradicionalmente se asocia a las iniciales de Caspar (Gaspar), Melchor y Baltasar.
La Bendición Latina: Representa la frase Christus Mansionem Benedicat, que se traduce como «Que Cristo bendiga esta morada».
Los números representan el año en curso, y las cruces simbolizan la santidad de Cristo.
Pasos para realizar la bendición en familia
Según el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia de la Santa Sede, las bendiciones domésticas son una forma de extender la gracia de la liturgia a la vida cotidiana. Aquí te presento cómo realizarla:
Preparación: Se necesita una tiza (preferiblemente bendecida previamente en la Misa de Epifanía) y, si se desea, agua bendita e incienso.
Oración de Apertura: El jefe de familia o un miembro presente inicia diciendo: «Nuestra ayuda está en el nombre del Señor», a lo que los demás responden: «Que hizo el cielo y la tierra».
Lectura del Evangelio: Se suele leer el pasaje de San Mateo (Mt 2, 1-12) que narra la visita de los Magos.
La Inscripción: Mientras se escribe sobre la puerta, se puede rezar la siguiente oración:
«Los tres Reyes Magos, Gaspar, Melchor y Baltasar, siguieron la estrella del Hijo de Dios que se hizo hombre hace dos mil años. Que Cristo bendiga hoy nuestra casa y nos acompañe durante todo el año nuevo. Amén.»
Aspersión: Se rocía la entrada con agua bendita como signo de purificación y recuerdo del bautismo.
¿Por qué mantener esta tradición?
Fuentes como la Enciclopedia Católica y diversos catecismos destacan que los sacramentales (como esta bendición) no son amuletos de buena suerte, sino signos sagrados que preparan a los fieles para recibir la gracia santificante.
- Hospitalidad: Al marcar la puerta, declaramos que nuestro hogar es un lugar de acogida cristiana.
- Protección: Recordamos la protección de Dios sobre las familias, similar a la marca de la sangre del cordero en el Éxodo.
- Testimonio: Es una señal pública de nuestra fe para quienes entran o pasan frente a nuestra casa.


