El Papa Francisco consagró este 26 de enero el altar de la primera catedral de tierra firme, la Basílica Santa María la Antigua ubicada en Ciudad de Panamá, en una ceremonia cargada de mucho significado.

El Santo Padre llegó a la catedral pasadas las nueve de la mañana acompañado del Arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa. Al ingresar al templo, Francisco colocó una rosa de plata en la imagen de Santa María la Antigua, traída por los españoles en 1510 y proclamada Patrona de Panamá en 2001. Su fiesta es el 9 de septiembre.

Dentro de la catedral se encontraban los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos consagrados, a quienes en su homilía alentó a volver siempre y sin miedo al pozo del primer amor, cuando Cristo los llamó a su vocación.

Durante la ceremonia, el Pontífice asperjó agua bendita sobre el altar de la catedral, ubicada en el casco antiguo de la capital y sede de la Arquidiócesis de Panamá.

Asimismo, como parte del rito de consagración, Francisco procedió a ungir el altar con el santo crisma, incensarlo y revestirlo con los manteles para que esté listo para celebrar la Eucaristía. Además, al interior de la mesa se colocaron las reliquias de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Óscar Romero y San Juan Pablo II.

Con esta ceremonia, la Basílica de Santa María la Antigua se ha convertido en la primera catedral de América cuyo altar fue consagrado por un Pontífice.

La construcción de la catedral se inició en 1608 y culminó en 1716, pero la consagración del templo se realizó en 1796. En 2014, por pedido de los obispos, la Santa Sede le confirió el rango de basílica menor.

Al año siguiente entró en un proceso de restauración a cargo del Gobierno y fue entregada el 24 de noviembre de 2018.

En ese sentido, al término de su homilía, Francisco señaló que no es un acontecimiento menor “que esta catedral vuelva a abrir sus puertas después de mucho tiempo de renovación”.

“Experimentó el paso de los años, como fiel testigo de la historia de este pueblo y con la ayuda y el trabajo de muchos quiso volver a regalar su belleza. Más que una formal reconstrucción, que siempre intenta volver a un original pasado, buscó rescatar la belleza de los años abriéndose a hospedar toda la novedad que el presente le podía regalar”.

“Una catedral española, india y afroamericana se vuelve así catedral panameña, de los de ayer, pero también de los de hoy que han hecho posible este hecho. Ya no pertenece solo al pasado, sino que es belleza del presente”, afirmó.

El Papa, que agradeció el trabajo realizado, dijo que la Catedral de Panamá “hoy nuevamente es regazo que impulsa a renovar y alimentar la esperanza, a descubrir cómo la belleza del ayer se vuelve base para construir la belleza del mañana”.

“Y así actúa el Señor, nada de cansancio de la esperanza, sí la peculiar fatiga del corazón del que lleva adelante todos los días lo que le fue encomendado: la mirada del primer amor”, señaló.Culminada la Misa, el Papa Francisco se dirigió al Seminario Mayor San José, donde almorzará con los jóvenes.

luego, a las 6:30 p.m. se trasladará al Campo San Juan Pablo II para presidir la Vigilia con los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud.