Un Refugio de Esperanza

La Coronilla de la Divina Misericordia es una de las devociones católicas más extendidas en el mundo contemporáneo. Fue dictada por el mismo Jesucristo a Santa María Faustina Kowalska, una religiosa polaca, en una serie de revelaciones ocurridas en la década de 1930. Según el Diario de la santa, esta oración tiene el poder de calmar la ira divina y obtener gracias extraordinarias para el mundo entero.

Jesús pidió a Santa Faustina que se rezara esta oración para implorar misericordia por los pecadores. Entre las promesas vinculadas a su rezo, destaca la asistencia especial a la hora de la muerte:

«A quienes recen esta coronilla, Mi misericordia los protegerá en la vida y, de modo particular, en la hora de la muerte» (Diario, 754).

Cómo Rezar la Coronilla

Se utiliza un rosario común, pero las oraciones se estructuran de la siguiente manera:

  1. Oraciones Iniciales:
    • Padre Nuestro.
    • Ave María.
    • Credo de los Apóstoles.
  2. En las cuentas grandes (donde se dice el Padre Nuestro):
    • «Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero».
  3. En las diez cuentas pequeñas (donde se dice el Ave María):
    • «Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero».
  4. Al finalizar las cinco decenas (se repite tres veces):
    • «Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero».
  5. Oración Final (opcional):
    • «Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío».

La Coronilla no es una oración que sustituye a la Eucaristía, sino que emana de ella. Al ofrecer el «Cuerpo y la Sangre», el fiel se une al sacrificio de Cristo en la Cruz. Es una oración intercesora que apela al amor infinito del Padre a través del sufrimiento de Su Hijo.

La Hora de la Misericordia

Aunque la coronilla puede rezarse en cualquier momento, la Iglesia y la tradición de Santa Faustina sugieren especialmente las 3:00 p.m., hora en que se recuerda la muerte de Jesús en la cruz. Jesús se refirió a este momento como «la hora de la gran misericordia para el mundo entero».

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