Virgen de la Candelaria
La festividad de la Virgen de la Candelaria, festejada cada 2 de febrero es una de las devociones marianas más ricas y antiguas de la cristiandad. Su origen entrelaza pasajes bíblicos, tradición canaria y una expansión fervorosa por toda Hispanoamérica.

La tradición sitúa la aparición de la imagen original a finales del siglo XIV en las costas de Tenerife, España. Según los relatos históricos:
Dos pastores guanches (nativos de la isla) encontraron una talla de madera a la orilla del mar.
Al intentar interactuar con ella, ocurrieron prodigios que les hicieron comprender que se trataba de algo sagrado.
Años más tarde, tras la conquista de la isla, se identificó la imagen como la Virgen María bajo la advocación de la Candelaria.
En 1599, el Papa Clemente VIII la nombró Patrona de las Canarias, y posteriormente, en 1867, la Santa Sede la declaró Patrona Principal del Archipiélago Canario.
La Devoción en el Mundo: El Altiplano y América
La Candelaria cruzó el Atlántico con los misioneros españoles, arraigándose profundamente en el corazón de América.
Simbolismo de la Imagen
La iconografía católica de la Virgen de la Candelaria suele presentar elementos específicos.
El Niño Jesús: sostenido en el brazo derecho, cargando un pajarito o una fruta (símbolo de la entrega).
La vela o candela: en la mano izquierda, representando la luz de la fe.
El rostro moreno: en muchas de sus representaciones (como la de Tenerife o Puno), la virgen es «Morenita», lo que ha facilitado su identificación con las poblaciones mestizas e indígenas.



