El Papa León XIV: «Sean un canal, no un filtro»
En una solemne ceremonia celebrada este domingo 26 de abril en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV presidió la ordenación presbiteral de un grupo de jóvenes diáconos, coincidiendo con el IV Domingo de Pascua y la festividad del Buen Pastor. Ante una basílica colmada de fieles, familiares y el clero de Roma, el Pontífice trazó el perfil de lo que debe ser el sacerdote en el mundo actual: un constructor de puentes y un guardián de «puertas abiertas».
Una Iglesia de puertas abiertas
Inspirándose en el Evangelio de San Juan, el Santo Padre reflexionó sobre la imagen de Jesús como la «puerta de las ovejas». En un mensaje directo a los nuevos ordenandos, León XIV les instó a no convertirse en obstáculos para la fe de los demás.
«Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren… Hoy más que nunca, mantengan la puerta abierta. Ustedes son un canal, no un filtro», enfatizó el Papa, pidiendo a los sacerdotes que sean reflejo de la paciencia y ternura de Dios.
El Papa también hizo un llamado a la salida misionera, recordando que la vida de fe no se agota en las estructuras parroquiales o movimientos. Instó a los jóvenes a salir al encuentro de la cultura y de la gente, admirando lo que Dios hace crecer «sin que nosotros lo hayamos sembrado».
El Papa aclaró que no existe contraposición entre el cielo y la tierra. «Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad», afirmó, señalando que el celibato debe ser un amor que madura y se vuelve fecundo, formando ciudadanos honestos y constructores de paz.
En un contexto global marcado por la agresividad y la búsqueda de «chivos expiatorios», León XIV pidió a los nuevos presbíteros no temer a la realidad. «La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga», sentenció, recordando que la seguridad del sacerdote debe residir en la Resurrección y no en el rol jerárquico que desempeña.


